Tigre, un punto con sabor a poco
El conjunto conducido por Ricardo Caruso Lombardi fue superior al equipo de la colectividad armenia pero, anoche en Victoria, no le bastó para abrir el marcador y se tuvo que conformar con un empate en cero que, igualmente, no le quita su chapa de gran candidato al ascenso.
Faltaban poco más de diez minutos para las veintiuna horas, cuando los equipos ingresaron al campo de juego. Luego de un espectacular recibimiento con papelitos y cánticos por parte del local, y de una plaqueta en reconocimiento a los cien partidos en primera división a Juan Carlos Blengio, defensor e ídolo surgido de las inferiores de Tigre, el árbitro Faraoni pitó y comenzó el encuentro.
Los primeros momentos del partido fueron muy desprolijos por parte de ambos lados, pero con el correr de los minutos Tigre se fue posicionando en campo rival y de a poco fueron llegando las situaciones de peligro. Prácticamente entre los ocho y los dieciocho de esta primera mitad, el dominio del Matador se hizo notar: contó con cuatro oportunidades claras contra una sola de su oponente, un tiro libre bien ejecutado que Campestrini supo contrarrestar desviándolo al córner.
Allá por los veinte, bajó la intensidad del cotejo aunque Tigre, con tibios acercamientos continuó siendo más que Armenio. Pasada la media hora inicial, el conjunto local volvió a pisar el acelerador y atoró a su rival con garra y empuje, pero también hay que destacar que contó con no menos de otras cuatro chances para desequilibrar el marcador.
Se fue el primer tiempo y dejó una sensación de que Tigre había sido más pero la falta de contundencia de sus definidores no le permitió irse a los vestuarios en ventaja. De todas maneras, el hincha local no se desanimó y coreó a más no poder al flamante campeón mundial, Rodrigo La Hiena Barrios, destacado simpatizante del Matador, que hizo su aparición en la cancha en el entretiempo.
Cerca de las diez de la noche y luego de un cambio de casacas en los dos equipos, el segundo período se presentó como un partido más abierto, en sus comienzos, con un ida y vuelta constante, aunque generalmente Tigre era quien iba más al ataque y ofrecía espacios en su retaguardia para los contraataques del visitante.
El tiempo pasaba y el Matador no le encontraba la vuelta a este rival que ya pensaba en defender a muerte el empate. Su hinchada, que había alentado sin cesar todo el primer tiempo, se encontraba un poco más nerviosa, de todas maneras seguía cantando. A los veinticinco, Caruso Lombardi realizó dos cambios para brindarle un poco de aire y velocidad a su juego.
Los últimos quince minutos mostraron a Tigre buscar el tan ansiado gol de todas las maneras posibles, pero se repitió mucho en centros y disparos desde afuera y no pudo vulnerar el arco de Marcelo Luca, el jugador más destacado de Armenio.
El partido terminó en cero. La figura fue la pareja de mediocampistas centrales del puntero del campeonato: Daniel Muñoz, que le aportó salida y llegada con disparos de media distancia; y Diego Castaño, que le dio orden y juego al equipo.
Tigre tal vez no ganó por la falta de puntería en la definición o porque careció de ideas en la creación, o tal vez porque no tuvo suerte; pero la despedida que le brindaron las más 12.000 personas que se hicieron presente en el Estadio de Victoria, le hicieron sentir que por este camino tiene muchas chances de lograr el esperado ascenso a la Primera B Nacional.
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