Con el empate del sábado entre Platense y Témperley, Tigre vio consumado su ascenso a la Primera B Nacional y lo festejó ayer con una caravana a Lomas donde igualó 3 a 3 con Los Andes en un emotivo partido. El sábado 14 a las cinco y media de la tarde llegó el momento más esperado para el equipo de Ricardo Caruso Lombardi: el momento en que pudo gritar campeón. De inmediato los jugadores y el cuerpo técnico hicieron notar, en Chacarita, donde estaban concentrando, que no era un festejo más sino el merecido tras un largo año de trabajo.
Por otra parte, los hinchas que se reunieron en los alrededores del Estadio de Tigre para empezar la fiesta que no terminaría hasta el día siguiente. Sí, muchos fanáticos pasaron toda la noche en Victoria esperando el instante en que puedan compartir esa alegría con los jugadores y en el lugar que más les gusta: el tablón.
A las diez de la mañana, ya domingo, se sumaron más de 10.000 hinchas y todos juntos iniciaron una caravana impresionante con destino a Lomas de Zamora. Cerca de dos horas estuvieron cantando en autos, camiones y colectivos por Panamericana, General Paz y Camino Negro, hasta desembocar en la cancha de Los Andes, para enfrentar al mismo rival que el año anterior había amargado la fiesta azulgrana.
El partido comenzó a las 13 en punto. Rápidamente se pudo observar las ganas de ambos equipos de ir a buscar los tres puntos y por eso el partido se presentaba intenso y abierto. A los 20’, tras una pelota que lucha y gana Arriola, Luna habilita a Calabria quien empuja la pelota hacia la red y potencia el festejo del Matador.
En el segundo tiempo Los Andes salió con la intensión de llevarse por delante a Tigre y antes de cumplirse el primer minuto de juego, llegó al empate con un tiro libre ejecutado por Pablo González que pasa por el medio del área y, sin que nadie la toque, ingresa a la meta de Campestrini.
El conjunto de Victoria se sintió molesto con el empate y, pese a su ascenso asegurado, fue por más. Tres minutos más tarde, un centro de Krikorián por derecha fue conectado por Luna y puso el marcador 2 a 1. El partido continuó parejo pero sin muchas emociones. Nadie se hubiese imaginado que éstas iban a llegar sobre el final.
A los 37’, luego de una jugada que se ensució en el área de Tigre, Picchiolo logra convertir y emparejar el marcador de manera parcial; porque a partir de allí, todas los acercamientos a los arcos traerían aparejada una gran cuota de riesgo y daba la sensación de que cualquiera lo podía ganar.
Los Andes fue quien más intentó por esos minutos y mantuvo en serios aprietos al campeón. Cuando el reloj marcaba tiempo cumplido, el árbitro Azpiolea sancionó, para disgusto de toda la parcialidad visitante, una muy dudosa mano intencional dentro del área y Vega, a los 45’, puso en ventaja al milrayita.
Todo hacía pensar que otra vez el equipo de Lomas opacaría en parte la fiesta de Tigre, pero a los cinco minutos de descuento, un pelotazo desde mitad de cancha quedó boyando en el punto penal del local y Luna, de media vuelta, anotó el 3 a 3 definitivo y, con él, la alegría de las más de diez mil almas que habían llegado al sur de la provincia.
Finalizado el partido, los jugadores y cuerpo técnico armaron una rondita, saltaron, cantaron, hicieron el avioncito y festejaron con toda su gente. Sin embargo, la locura del pueblo Matador no terminó ahí, la gran parte de ellos esperaron al plantel y armaron una nueva caravana con destino a Victoria, donde se juntaron masivamente y dieron la vuelta olímpica en su propio estadio.
Este empate le permitió al Matador, además del título, continuar como el único invicto de todos los torneos de AFA y con solo obtener dos unidades más, alcanzaría el récord de puntos en campeonatos cortos de todas las categorías argentinas. Esta campaña seguramente quedará guardada como la mejor de su historia; hoy, Tigre es Campeón, Tigre es Nacional.