sábado, agosto 25, 2007

Un mes en 1ºA: dudas y aciertos


Después de cuatro fechas en la máxima categoría, el Matador ha experimentado todos los resultados, reuniendo alegrías, tristezas, certezas e incertidumbres y deberá pulir ciertos aspectos para lograr consolidarse en la elite del fútbol argentino y llevar a la realidad el sueño de permanecer en primera por muchos años.

El equipo de Diego Cagna logró sumar de visitante y perdió ambos cotejos de local, pero más allá de los resultados, es importante saber qué se ha hecho bien, para profundizarlo, y en qué se ha fallado, para trabajarlo y revertirlo, para así poder llegar al objetivo cuando finalice la temporada.

En un primer lugar, Tigre deberá mantener la concentración durante los 90 minutos para no cometer errores tontos, como los ha hecho en los goles que abrieron el marcador y cambiaron el desarrollo del encuentro frente a Independiente y Colón. Asimismo tendrá que encontrar una manera más práctica y simple de jugar, cuidando y asegurando la pelota cuando se pueda y reventándola cuando el riesgo este al alcance y la situación lo amerite.

Por otro lado, habrá que ir asimilando rápidamente el ritmo más vertiginoso de la primera división y al mismo tiempo, mejorar el funcionamiento del equipo, sobre todo, en ofensiva.

Pasando la lupa, se puede ver que “el Matador” no pasa mayores sobresaltos en la última línea. Por un lado, Daniel Islas viene demostrando partido a partido un muy buen nivel bajo los tres palos y por su parte los marcadores mantienen una solidez defensiva importante, con jugadores de categoría como Stang, Ferrero y Blengio.

Distinta realidad vive el mediocampo tigrense, el cual tendría que se analizado por separado. Por un lado, Martín Galmarini y Sebastián Rusculleda como carrileros, con buena marca y mejor proyección ofensiva, denotan que los inconvenientes no pasan por los laterales. Pero por otro lado, los volantes centrales, Castaño y Martínez, encargados de marcar, ordenar y distribuir juego, deberán levantar su nivel, agilizar su juego y garantizar seguridad tanto en el traslado como en los pases. Una variante para dicha posición podría ser Nicolás Torres, quien siempre rindió.

En cuanto a la creación de juego, significativa debilidad de Tigre, el puesto de enganche se debate entre un flojo e interrumpido nivel de Morel, algunos destellos aislados de Matías Córdoba y un gran primer tiempo frente a Huracán, con mucha movilidad, técnica y juego, del paraguayo Ayala, quien sin dudas será el encargado de llevar la manija del equipo.

Por último, la falta de un goleador no es un problema nuevo para el club de Victoria y allí está representada la principal falencia del matador. Leandro Lázzaro, respaldado por Cagna en todos los partidos como el nueve, aún no ha demostrado más que empuje, ganas y buena presión a los defensores, pero sin encontrar su lugar entre los centrales rivales. Por afuera, Ereros vislumbra buena técnica pero al mismo tiempo falta de potencia, fuerza y convicción, mientras que Guillermo Suárez mostró rapidez y aprobó en su debut.

En fin, para salvar a Tigre del descenso, como único objetivo en este primer año, Diego Cagna tendrá que trabajar intensamente en la concentración de sus jugadores, incorporarles el ritmo de primera y mejorar tanto la creación de juego desde el medio campo como la concreción de las situaciones existentes por parte de los delanteros.

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